Lo más inmoral es que los tiburones son capturados por sus aletas

Solo por eso. En algunos casos, los animales mutilados son devueltos a la mar, condenados a una muerte agónica, aunque la Unión Europea prohíbe esta práctica a los barcos europeos y a todos los que faenen en nuestras aguas.

La mayoría de tiburones en la Unión Europea los captura la flota española

Y, para darnos cuenta de lo difícil que es la vigilancia en la mar y lo difícil que es dar solidez a la gobernanza internacional, de 58.476 descargas de tiburones realizadas por barcos españoles, solo se realizaron 235 inspecciones en 2013 y 2014. Menos de un 0,5%.

Los organismos sectoriales que tienen potestad para gestionar las pesquerías están fallando repetidamente en establecer medidas suficientes para evitar estas pesquerías en alta mar. Por ejemplo en el Atlántico, ICCAT, que es ese organismo regional de gestión de pesquerías, no establece límites para el número de tiburones que se pescan. ¿Te imaginas que en tierra existiese esa impunidad y que no hubiese cuotas de caza? La alta mar es tierra de nadie.

Por eso necesitamos un Tratado Global de los Océanos en el marco de Naciones Unidas. Hoy en día no existe un mecanismo legal para crear santuarios oceánicos en aguas internacionales y solo alrededor del 3% de los océanos están totalmente protegidos. Existe un fracaso generalizado de la industria y los organismos regionales que, en vez de ceñirse al asesoramiento de la comunidad científica, permiten a la industria pesquera devastar los ecosistemas marinos mediante el uso de prácticas nocivas, a menudo en áreas sensibles y esquilman las poblaciones de tiburones en todo el mundo.

Hay que crear santuarios marinos. En un estudio que se centró en 90 áreas marinas protegidas de todo el mundo se vieron hasta 14 veces más tiburones dentro de estas áreas que en zonas desprotegidas.

Logremos un Tratado Global de los Océanos que proteja el 30% de nuestras aguas para 2030. Por ellos, por los tiburones.